martes, 17 de marzo de 2020

Ventajas de la telemedicina

Se me ocurre pedir cita a mi médico de cabecera durante el arresto domiciliario por culpa del maldito virus chino, y un día antes de la cita, me llama mi médico para atenderme por teléfono y evitarme así tanto el desplazamiento como el posible contagio durante el mismo.

Y oye: genial. Incluso me ha dado su número de móvil por si necesito volver a contactar durante este - me temo que - largo periodo de confinamiento obligatorio.

Ignoro si estaba en la consulta o en su casa, telemedicando. No quise preguntar.


domingo, 15 de marzo de 2020

Consejos medicos contra el coronavirus

¿Qué es la COVID-19?

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. En torno al 2% de las personas que han contraído la enfermedad han muerto. Las personas que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.

¿Cómo se propaga la COVID-19?

Una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotículas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las gotículas que haya esparcido una persona con COVID-19 al toser o exhalar. Por eso es importante mantenerse a más de 1 metro (3 pies) de distancia de una persona que se encuentre enferma.

La OMS está estudiando las investigaciones en curso sobre las formas de propagación de la COVID-19 y seguirá informando sobre los resultados actualizados.

¿Puede transmitirse a través del aire el virus causante de la COVID-19?

Los estudios realizados hasta la fecha apuntan a que el virus causante de la COVID-19 se transmite principalmente por contacto con gotículas respiratorias, más que por el aire. Véase la respuesta anterior a la pregunta «¿Cómo se propaga la COVID-19?»

¿Qué puedo hacer para protegerme y prevenir la propagación de la enfermedad?

    Lávese las manos a fondo y con frecuencia usando un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
    Mantenga una distancia mínima de 1 metro (3 pies) entre usted y cualquier persona que tosa o estornude.
    Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca: las manos tocan muchas superficies y pueden recoger virus. Una vez contaminadas, las manos pueden transferir el virus a los ojos, la nariz o la boca. Desde allí, el virus puede entrar en su cuerpo y causarle la enfermedad.
    Tanto usted como las personas que les rodean deben asegurarse de mantener una buena higiene de las vías respiratorias. Eso significa cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel al toser o estornudar. El pañuelo usado debe desecharse de inmediato.
    Permanezca en casa si no se encuentra bien. Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica y llame con antelación. Siga las instrucciones de las autoridades sanitarias locales.
    Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.
    Consulte las noticias más recientes sobre las zonas de mayor peligro (es decir, las ciudades y lugares donde la enfermedad se está propagando más extensamente). Si le es posible, evite desplazarse a estas zonas, sobre todo si su edad es avanzada o tiene usted diabetes, cardiopatías o neumopatías.


¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la COVID-19?

No. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID-19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID-19. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico.

¿Debo llevar mascarilla para protegerme?

Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la COVID-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber contraído esta enfermedad, no es necesario llevar puesta una mascarilla clínica. Recuerde que las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez y tenga en cuenta también que, si no está usted enfermo o no cuida de una persona que lo esté, está malgastando una mascarilla. Las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando, y la OMS insta a utilizarlas de forma sensata.

La OMS aconseja hacer un uso racional de las mascarillas clínicas para no derrochar innecesariamente ni usar indebidamente unos utensilios que son valiosos (véase el apartado Cuándo y cómo usar mascarilla).

Las medidas frente a la COVID-19 más eficaces para protegerse a uno mismo y a los demás son: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser y mantener una distancia de, al menos, 1 metro (3 pies) con las personas que tosen o estornudan. Para más información a este respecto, pueden consultarse las medidas básicas de protección frente al nuevo coronavirus.

¿Cuánto dura el periodo de incubación de la COVID-19?

El «período de incubación» es el tiempo que transcurre entre la infección por el virus y la aparición de los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las estimaciones respecto al periodo de incubación de la COVID-19 oscilan entre 1 y 14 días, y en general se sitúan en torno a cinco días. Estas estimaciones se irán actualizando a medida que se tengan más datos.

¿Mi mascota me puede contagiar la COVID-19?

Aunque ha habido un caso de un perro infectado en Hong Kong, hasta la fecha no hay pruebas de que un perro, un gato o cualquier mascota pueda transmitir la COVID-19. La COVID-19 se propaga principalmente a través de las gotículas producidas por una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Para protegerse a sí mismo, lávese las manos a fondo frecuentemente.

La OMS se mantiene al tanto de las últimas investigaciones a este respecto y otras cuestiones relacionadas con la COVID-19 y proporcionará información actualizada de las conclusiones que se vayan obteniendo.

¿Hay algo que no deba hacer?

Las siguientes medidas NO SON eficaces contra la COVID-2019 y pueden resultar perjudiciales:

    Fumar
    Llevar varias mascarillas
    Tomar antibióticos (Véase ¿Existen medicamentos o terapias que permitan prevenir o curar la COVID-19?)
    En cualquier caso, si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, trate de obtener atención médica lo antes posible para reducir el riesgo de desarrollar una infección más grave, y asegúrese de informar a su dispensador de atención de salud acerca de sus viajes recientes.

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Para empezar, hablemos con propiedad, el virus se llama SARS-CoV-2 y la enfermedad que provoca COVID-19. ¿Es importante? Pues no, pero si vais a soltar cuñadeces, hacedlo con propiedad.


Es un virus nuevo que viene de laboratorios supersecretos de la muerte. PARA NADA. La familia de los coronavirus son viejos conocidos en los hospitales y en general provocan catarros corrientes y molientes (ej. coronavirus 229E, OC44, NL63, HUK1… sí los nombres no molan, pero es lo que hay, tienen su sentido y los biólogos no es que tengamos tiempo de ponerles nombres de ninfas para que sea más bonito).


Pero, resulta que éste es un virus RNA y los virus RNA mutan como su puta madre y éso les da nuevos superpoderes. Es como si Superman mutase y con cada mutación recibiera o perdiera un poder, o mejor aún, como si los poderes se hicieran más o menos fuertes según la mutación. Los coronavirus no sólo afectan a los humanos sino a un amplio rango de mamíferos. Hay un superpoder especialmente insidioso (iba a decir t*c*p*l*t*s) y es el que otorga el paso de especie a especie. Cuando esto ocurre nos encontramos con un virus totalmente nuevo, algo que nuestras defensas no han visto hasta la fecha y claro no tienen ni repajolera idea de cómo actuar. Ni nuestras defensas, ni nosotros, toda una batería de superpoderes nueva que no sabemos cómo actúa ni cómo combatirla.


Esto no es la primera vez que pasa. Si no estuvisteis muertos las primeras décadas del siglo es posible que como con Troy McCLure al coronavirus le recordéis de éxitos como “SARS, la cosa está chunga en China” (2002) o “MERS, vamos a morir todos” (2012). Tanto el SARS como el MERS los causaban otra cepa de coronavirus. Los superpoderes de estas dos enfermedades eran su tasa de mortalidad, un 10% para el SARS y nada menos que un 35% para el MERS. ¿Oye Raquel y por qué siendo tan chungos no se montó la que se está montando ahora? Pues porque se transmitían FATAL (una superdebilidad) por lo que los casos fueron fáciles de aislar y la pandemia se pudo contener a tiempo. Para que os hagáis una idea, para matar a las primeras 1,000 personas el MERS tardó 3.5 años mientras que el SARS lo hizo en 130 días. El COVID-19 se ha llevado por delante a sus primeras 1,000 personas en 48 días. Se transmite chachi y eso ha hecho que lo que el SARS-CoV-2 con su cerca del 2% de mortalidad total global haya sido capaz de matar tres veces que el SARS en sólo dos meses.


Otro factor que está contribuyendo a que se esté propagando tan rápido es su periodo de incubación que es relativamente largo de 5 a 14 días frente a los 7 del SARS y los dos días de la gripe (después vuelvo a ella). Esto quiere decir que desde que te has infectado hasta que dices “me encuentro un poco rar@” te pasas hasta 14 días esparciendo miasmas sin darte cuenta. Y aquí fíjate tú que tengo dudas porque he leído de todo y no tengo aún claro si se contagia desde el momento cero o a partir de que comienzan los síntomas.


La culpa la tienen los chinos que comen de todo. FALSO! Mira, si necesitas este argumento para justificar tu xenofobia es tú problema, pero cierto no es. Podría haber surgido en cualquier otro lugar del mundo donde animales y hombre convivan estrechamente. Y una cosa os digo, ya podéis ir dando las gracias a los chinos porque a causa de que hayan aislado ciudades de millones de habitantes se han podido ganar algo más de tiempo (vale que podían haberlo hecho antes pero bué) No se me ocurren muchos más países con la capacidad para decir de aquí no sale nadie y oye no sale nadie.


Es como la gripe. NO. No es como la gripe, para nada no se parecen ni por el forro, por no ser no son ni de la misma familia, es como confundir una vaca con una medusa. Si vacas y medusas fueran mazo pequeñas. Cada vez que un cuñadazo me lo compara con la gripe, Darwin mata a un gatito.
¿Y aparte, qué tipo de comparación de mierda es ésa? Ni que la gripe fuera una broma. Que la gripe mata, mata 20 veces menos que el COVID-19 pero mata. ¿Os habéis quedado con la copla? Mata 20 veces menos la gripe que el COVID-19. Para empezar, como una gripe ya parece que no es.


Otra cosa que la diferencia COVID-19 de la gripe es el R0 o ritmo reproductivo básico. El R0 da la medida del contagio, es decir, de cada caso, cuántos casos salen nuevos. Simplificando salvajemente, en el caso de la gripe el R0 es de más o menos 1.3. Es decir que cada persona contagia a una persona y un tercio. En el casi del COVID-19 el R0 parece andar por el 2.2. O sea, que se contagia mejor


Y no es peor que la gripe ahora, ahora hay muchísimos más virus de la gripe por ahí rondando que de SARS-CoV-2 y por tanto está matando a más gente. Será peor si no lo contenemos a tiempo y se convierte en enfermedad estacional. El truco ahora está en contener, de ahí las noticias, de ahí los aislamientos masivos, de ahí las cuarentenas. Porque si no, a la gripe de todos los años tendremos que sumar el COVID-19 (no sufráis, ya le buscaremos un nombre fetén si eso ocurre) si alcanza una masa crítica y ya no se puede contener.


Además la gripe se contagia por gotas en suspensión, mientras que el SARS-CoV-2 se puede quedar sobre superficies durante largos periodos de tiempo, vamos, que no hace falta estar en contacto con un enfermo para pillarlo. Con tocar una superficie contaminada y llevarte la mano a boca, nariz u ojos ya lo tienes. Tú la llevas, corre!.


¿Has acabado con las malas noticias? Pues mira no, tengo otra más. Aparentemente puedes reinfectarte, no crea inmunidad. O sea que lo puedes pasar varias veces. Guay, eh? (OJOCUIDAO, hay casos descritos pero afortunadamente son pocos y hay que investigar si es reinfección o que el paciente no se había curado del todo).
¿Os vais dando cuenta de la movida? Es como la gripe solo que mata más, se contagia más, te puedes reinfectar y no tenemos ni tratamiento, ni vacuna. O sea, que es peor que la gripe.Y es que es lo que tienen los virus, que de nada a la tormenta perfecta puede ocurrir cualquier cosa.


Es que más mata el hambre. Nos ha fastidiado, y el Ébola y el tabaco y el alcohol y las drogas. Pero resulta que el COVID-19 tiene el potencial de expandirse globalmente y atacar a cualquiera. Es que ojo, que el problema grave, grave de verdad, no lo tendremos nosotros (que también) si no los países con un sistema económico y sanitario más débil. Que puede darse el caso de que empiecen a caer como moscas, no sólo por la enfermedad por sí si no porque están más debilitados. Así que no me vengas con demagogias cuñado y piensa con la cabeza.
Que además del hambre, les viene ésto.


Pero bueno, en realidad no mata tanto. ¿OTRA VEZ? Igual a ti no, que si estás leyendo tienes entre 30 y 50 años. ¿Pero qué pasa? ¿No tienes padres? ¿No conoces a gente inmunodeprimida? Que a partir de los 70 la cosa está en un 8% de mortalidad, casi uno de cada 10 abuelitos que lo pillen se van a hoyo por esto.
Y ahora que ya os habéis dado cuenta de las dimensiones que puede alcanzar este virus ayudadme a pararlo. Ahora mismo es difícil pillarlo porque no hay muchos casos pero la cosa puede cambiar. (esto era dificil de pillar el día 2 ahora ya no tanto como comprenderéis)


CONSEJOS PARA CONTENER LA EXPANSIÓN DEL SARS-CoV-2


LÁVATE LAS MANOS, pero bien lavadas, con agua y jabón e insistiendo. Si no puedes, lleva un desinfectante y úsalo. Lávate especialmente bien las manos antes de comer.


Si sospechas razonablemente (presentas síntomas compatibles, has estado en contacto con un enfermo diagnosticado...) que puedes estar enferm@ llama a los teléfonos que verás más abajo y que vayan a tu casa, no te recorras media ciudad esparciendo tus miasmas. Si de todas maneras lo vas a hacer ponte una mascarilla. Las mascarillas son para los que lo tienen, NO para no pillarlo.


Si realmente lo has pillado no te asustes, lo más normal es que curse como un catarro normal si eres una persona joven y sana. QUÉDATE EN TU CASA Y NO VAYAS AL CURRO (actualización, los que puedan salir de casa, el resto en casa) Que no te van a dar la medalla al mejor trabajador. Lee, escucha música, haz algo de provecho.


Aliméntate bien, si estás débil, tu sistema inmune tampoco estará al 100%, recuerda que no tenemos tratamiento. Así que hay que confiar en nuestro sistema inmune (que es una pasada de bueno)


Duerme bien. Vais a oír mil y una chorradas que se van a inventar para venderos cosas que “estimulan” el sistema inmune. TODAS SON MENTIRA. El sistema inmune no se estimula, de hecho, cuando se estimula demasiado es cuando da lugar a alergias y a enfermedades autoinmunes. Lo único que está demostrado que contribuye a un mejor funcionamiento es dormir bien.


A la luz del desarrollo que está teniendo ésto. Quédate en casa en la medida de lo que puedas. No todo el mundo podrá, así que si puedes disfruta de ese privilegio. Y recuerda que ésto no son vacaciones sino la única manera de reducir los contagios y evitar el colapso hospitalario. #mequedoencasa #estonosonvacaciones.
Así que ya sabes, a dormir bien en tu casa (después de haberle lavado las manos).



Fuente: spam por correo electrónico, de una rusa que quiere casarse conmigo.
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En España han prohibido salir a la calle. Ahora solo está permitido ir al supermercado, a la farmacia, al estanco o a pasear al perro. Y la policía te puede multar si estás haciendo otra cosa. Al menos eso es lo que periódicos y noticias dicen.

Lo siento, lo intento pero no logro tomármelo en serio. Por más que he buscado e investigado, no hay ningún registro o evidencia de lo que cuentan: hospitales colapsados, miles de infectados muriendo entre terribles sufrimientos, médicos sobrepasados... pero ni una sola persona que conozco tiene o ha dicho que conozca a alguien con algún síntoma!

Mientras tanto, médicos en YouTube y en la televisión enseñándonos a lavarnos las manos, cómo estornudar y cuánto espacio es equivalente a dos metros distancia entre las personas... enfermeras haciendo lip-dubs y otros espectáculos como animadoras en sus centros de trabajo... políticos que se contagian y una semana después aparecen recuperados por completo milagrosamente... personas cantando y haciendo cosas divertidas en sus balcones... vídeos de niños aprendiendo a cocinar y a hacer tareas del hogar...

Y lo único que puede seguir "trabajando"? El Ministerio de la Verdad: gobiernos con sus títeres, multinacionales con sus secuaces, y medios de comunicación con sus acólitos. Como el tridente del diablo, su fuente de poder también también tiene tres dientes: sometimiento, abastecimiento y entretenimiento.

Gente dispuesta a morir en su casa de diabetes, aburrimiento o depresión esperando a que sus gobernantes hagan algo, comiendo sin moverse y viendo Netflix todo el día por un virus del que exponencialmente se recuperan más personas de las que enferman y que cuando mueren era porque su hora estaba cerca? Ya somos zombies, el virus se llama temor y ya está infectado casi todo el mundo!

De todos modos, siento que mi enfoque de escepticismo es el más beneficioso e invito a todo el mundo a utilizarlo si quiere: Todas las crisis de la Historia han desaparecido cuando la gente dejó de creer en ella. Cuanto antes nos olvidemos, antes podremos disfrutar del próximo Apocalipsis...

Mi deseo es contrastar mi hipótesis, por ahora indesmontable. Así que con vuestros conocimientos quizá yo pueda iluminar ese callejón oscuro en mi mapa de la sabiduría.

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 Creo que todo esto del coronavirus es un experimento a nivel mundial

creo que es un experimento para ver cómo se propaga un virus "flojito" en la población para el día que quieran usar uno más letal.
Digo flojito porque la gente se está muriendo por la pésima sanidad de los países, no porque el virus sea muy malo y muy letal.
Y aún así, la gente como los políticos tendrán su habitación para poder estar ingresados con todas las atenciones y comodidades posibles.
Mientras la gente de a pie, se mata por un hueco en el pasillo del hospital.
Lamentable.

creo que es un experimento para resetear la economía mundial, hacer algún tipo de paron que beneficia a alguien y perjudica a otro... También puede haber fines como la desaparición del dinero en efectivo o algún cambio social... Pero eso no lo sabremos hasta más adelante.

Creo que es una forma de meter miedo en la poblacion, llevábamos muchos años sin sufrir algo a este nivel, como mucho algunos atentados donde se mata poca gente y todos ponen su foto en las redes sociales y ya, pero eso no generaba un miedo real en la población.
Con este virus y la propaganda mediática el miedo ha calado hasta en cualquier chaval sano de 25 años. Ya sea por miedo a sí mismo o por sus seres queridos.
Este miedo ayuda a controlar a la población, "que sepan que toda su vida puede cambiar de repente".

y por último creo que es también un experimento de cara a comprobar cómo reacciona la gente ante las órdenes de los gobiernos y los estados de emergencia... Algo así como ver si la gente está preparada para algo más, como por ejemplo la noticia de que hay vida extraterrestre ya comprobada... Dar noticias de impacto brutal en la sociedad y ver su posible comportamiento frente al miedo.


Obviamente el virus es real, existe y por desgracia muere gente, pero una cosa no quita la otra... Y por supuesto, este virus ha sido creado a propósito por alguien, con un fin, puede ser un fin comentando anteriormente o varios de ellos o alguno que no haya explicado.

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Los PERSONAJES ARQUETÍPICOS de una CUARENTENA listado

Tras llevar una semana en casa en internete con una frecuencia mayor de la que me gustaría, he empezado a notar un cierto patrón en las publicaciones. Allá va.

Universitarios/graduados intentando hacer gala de sus conocimientos. En dos versiones.

Biosanitario compartiendo artículos sobre cómo aplanar la puta curva o retuiteando artículos de revistas científicas sobre las inteligentísimas medidas tomadas en países como Corea del Sur o China que deberíamos adoptar aquí.
Economistas/ADEs hablando sobre las funestas consecuencias que va a traer el coronavirus en forma de ayudas de la Unión Europea, moratorias hipotecarias o emisión de deuda pública. Algunos incluso comparten artículos en inglés elaborados por JP Morgan o semejantes.

Millenials/generación Z retuiteando vídeos sobre vecinos haciendo gilipolleces. Véase hacer aeróbic en el patio, jugar al 'Hundir la flota' con el del 5ºC del bloque de al lado o pinchando Bad Bunny por el balcón a las 5 de la tarde. Todo ello comentado en minúsculas y sin tildes. "estoy llorando", "me muero", "tercer dia de cuarentena" o "jsdghkjashgjk".

Solteros/as que debido a la cuarentena han tenido que suspender sus cacerías y se reciclan de varias maneras.

Repostería. Hacen un bizcocho más seco que el ojo de un tuerto pero como en la imagen no se aprecia la suben a sus redes como si estuviesen luchando por entrar a trabajar en el Celler de Can Roca.
Vídeos haciendo crossfit en el salón mientras siguen en IG Live a otro de sus semejantes dando saltos con la taza de los Frosties en el plano.
Subiendo al trastero para recuperar los trastos de sus padres: una novela de Paul Auster, un disco de Gabinete Caligari o las fotos de su infancia comiéndose un polo de naranja en la parte de atrás del Citroën CX.

Los que suben la foto diaria del metro vacío o el vídeo desde su puto balcón de la plaza del pueblo sin un alma. Que sí joder, que no hay nadie, en eso consiste.

Gente que tiene un familiar enfermo y cree que lo mejor que puede hacer para ayudar es contarnos la historia de cómo se contagio mientras protesta y blasfema. Todo ello culminado con el hashtag #queosquedeisencasahostia.

Esos grupitos de amigos que se juntan en Skype o cualquiera de sus variantes (cada día veo una diferente), y hacen la captura de pantalla de los 6 a la vez. He de decir que pocos grupos consiguen el pleno, siempre suele haber alguno que no aparece en la cámara porque se ha ido a cagar o a sacar la pizza del horno.

Los que comparten fotos del 8M al lado de artículos actuales de autoridades diciendo que "nada se pudo preever" o que "el confinamiento es clave para no colapsar los sistemas sanitarios".

El familiar del enfermero/médico que comparte la foto que manda por el grupo familiar tras un turno de 12 horas con ojeras y marcas en la cara.

Los padres que cuentan sus divertidísimas anécdotas derivadas de la circunstancia de tener encerradas a sus larvas dentro de casa. A menudo aparece relacionado con el teletrabajo.

Los vídeos de aplausos. Al que sale de alta, al que coge la baja, al panadero, al churrero, al policía, al chino que entrega mascarillas.

Los putos músicos emergentes en Spotify que tienen 60.000 escuchas en su canción más popular y se graban tocando en su casa no vaya a ser que alguien les pierda de vista durante 10 días y se olviden de su tema veraniego de 4 acordes.

Los deportistas haciendo retos en sus mansiones de 500m2. #YOMEQUEDOENCASACHALLENGE mientras lanzan un balón de un lado a otro de la piscina.

Los que recomiendan una nueva serie de Netflix para combatir el confinamiento. "Grassland", "Murray Hills Case", el nuevo true-crime para asustaviejas o el que aprovecha para verse The Wire o Los Soprano y cree que es un pionero.

Los voluntarios poniendo notas en los portales con folios de colores. "Vecinos, tengo 24 años y me pongo a vuestra disposición para hacer la compra, bajaros la basura, sacar al perro, cambiaros el pañal..."

Los emigrados que abren hilos analizando la situación en Reino Unido, Alemania o las Islas Galápagos.

Los partidarios/detractores de Amancio Ortega. Los diferenciarás con la foto anexa a la publicación.

Una de Eduardo Casanova, Pedro Almodóvar o Ana Pastor
La foto de los palés cargados de mascarillas con el cartel ese que sale en español y en chino con la marca INDITEX.
La noticia sobre cuántos impuestos ha defraudado en comparación a lo que dona.

Los nacidos en el año 2002 abriendo change.org para que les quiten temario de Selectividad y así poderse ir a Mallorca a tocar pelo en Tito's o la BCM.

Los de la condesa mamandurria en la pública y Carmen Calva en la privada.

¿Alguno más?

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Para detener la pandemia de coronavirus (COVID-19) debemos cambiar drásticamente nuestra forma de hacer casi todo lo que hacemos: cómo trabajamos, hacemos deporte, salimos, compramos, controlamos nuestra salud, educamos a nuestros hijos y cuidamos a los miembros de la familia.

Todos queremos volver a la normalidad cuanto antes. Pero parece que la mayoría de nosotros todavía no somos conscientes de que nada volverá a la normalidad después de unas semanas, ni siquiera de unos meses. Algunas cosas nunca volverán a ser como antes.

Aunque por fin se ha alcanzado un consenso generalizado sobre que cada país debe “aplanar la curva”. Todas las naciones deben imponer el alejamiento social para frenar la propagación del virus y que el número de personas enfermas no provoque un colapso de los sistemas sanitarios, como parece que ya está pasando en Italia. Eso significa que la pandemia debe avanzar a un ritmo más lento hasta que suficientes personas se hayan contagiado para lograr la inmunidad de grupo (suponiendo que la inmunidad dure años, algo que aún no sabemos) o hasta que se descubra una vacuna (algo que no pasará como pronto hasta 2021, si es que llega).

¿Cuánto tiempo se necesita para lograrlo y cuán severas deben ser las restricciones sociales? Mientras anunciaba algunas medidas hace unos días, el presidente de EEUU, Donald Trump, afirmó que “con algunas semanas de acción concreta, podremos solucionarlo rápidamente”. En China, después de seis semanas de encierro, el contagio ha empezado a disminuir ya que el número de nuevos casos ha caído en picado.



Pero el problema no se acaba aquí. Mientras haya una sola persona en el mundo con el virus, los brotes pueden y seguirán ocurriendo sin controles estrictos para contenerlos. En un reciente informe, los investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) propusieron una forma de actuación: imponer medidas de alejamiento social más extremas cada vez que los ingresos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) empiezan a aumentar, y suavizarlas al reducirse la cantidad de las personas ingresadas. Así lo presentan en un gráfico.

¿Qué se considera como “alejamiento social”? Los investigadores lo definen así: “Reducir el contacto fuera del hogar, en la escuela o en el lugar de trabajo en un 75 %”. Eso no significa que haya que salir con los amigos una vez a la semana en lugar de cuatro veces, sino que todos harían lo máximo posible para minimizar el contacto social, lo que, en general, reduciría el número de contactos en un 75%.

Según este modelo, los investigadores concluyen que el alejamiento social y el cierre de escuelas deberían producirse aproximadamente dos tercios del tiempo, es decir, dos meses sí y uno no, hasta que haya una vacuna disponible, algo que no se espera, como mínimo hasta dentro de 18 meses.

¿¡Dieciocho meses!? Seguramente debe haber otras soluciones. Por ejemplo, ¿por qué no se puede simplemente construir más UCI para tratar a más personas a la vez?

Bueno, en el modelo de estos investigadores, esa estrategia no logró resolver el problema. Sin el alejamiento social de toda la población, el modelo predice que incluso la mejor estrategia de mitigación, que significa aislamiento o cuarentena de los enfermos, de los ancianos y de los que han estado expuestos, además del cierre de escuelas, aún provocaría un aumento de las personas gravemente enfermas ocho veces mayor de lo que podría soportar el sistema de EEUU o de Reino Unido. (Esa es la curva azul más baja en el gráfico a continuación; la línea roja plana es el número actual de camas en UCI.) Incluso si las fábricas empezaran a producir más camas y respiradores y todas las demás instalaciones y suministros, aún harían falta muchos más médicos y enfermeras para atenderlos a todos.

¿Y qué pasaría si decidiéramos actuar de forma brutal? Es decir, ¿qué pasaría si decidimos mantener las UCI hasta los topes para instigar el alejamiento social, aunque eso suponga un aumento de los fallecidos? Resulta que eso tampoco supondría una gran diferencia. Incluso en el escenario menos restrictivo del Imperial College, deberíamos permanecer encerrados más de la mitad del tiempo.

Esto no es una alteración temporal. Se trata del inicio de una forma de vida completamente diferente.

Cómo vivir en una pandemia permanente

A corto plazo, esto será muy perjudicial para los negocios que dependen de juntar a grandes cantidades de personas: restaurantes, cafeterías, bares, discotecas, gimnasios, hoteles, teatros, cines, galerías de arte, centros comerciales, ferias de artesanía, museos, músicos y otros artistas, centros deportivos (y equipos deportivos), lugares de conferencias (y organizadores de las mismas), cruceros, aerolíneas, transporte público, escuelas privadas, guarderías. Por no hablar de las tensiones que los padres tendrán para educar a sus hijos en casa, de las personas que cuidan a sus parientes de edad avanzada para no exponerlos al virus, de las personas atrapadas en relaciones abusivas y de cualquiera sin ahorros para lidiar con los cambios en sus ingresos.

Pero es lo que hay, así que tendremos que adaptarnos: los gimnasios podrían empezar a vender máquinas para casa y sesiones de entrenamiento online, por ejemplo. Veremos una explosión de nuevos servicios en lo que ya se ha denominado como la “economía confinada”. También se puede esperar el cambio en algunos hábitos: menos viajes contaminantes, más cadenas de suministro locales, más paseos y ciclismo.

La paralización de tantas empresas y medios de vida será imposible de manejar. Y el estilo de vida confinado durante períodos tan largos simplemente no es sostenible.

Entonces, ¿cómo podremos vivir en este nuevo mundo? Con suerte, parte de la respuesta será que tendremos mejores sistemas sanitarios, con unidades de respuesta ante pandemias capaces de actuar rápidamente para identificar y contener brotes antes de que empiecen a propagarse, y con la capacidad de aumentar rápidamente la producción de equipos médicos, kits de prueba y medicamentos. Aunque todo esto no ha llegado a tiempo para detener al COVID-19, sí nos ayudará con las futuras pandemias.

A corto plazo, probablemente nos obligaremos a mantener una vida social aparente. Los cines podrían eliminar la mitad de sus butacas, las reuniones se llevarán a cabo en salas más grandes con sillas más separadas y los gimnasios requerirán reservas de sesiones de entrenamientos con antelación para que no se llenen de gente.

Pero, al final, recuperaremos la capacidad de socializar de manera segura con el desarrollo de formas más sofisticadas de identificar quién representa un riesgo y quién no, y discriminando, legalmente, a los primeros.

Se pueden ver distintos presagios de este futuro en las medidas que algunos países ya están tomando. Israel utilizará los datos de ubicación de los teléfonos móviles con los que sus servicios de inteligencia rastrean a los terroristas para seguir a las personas que han estado en contacto con los confirmados portadores del virus. Singapur realiza un exhaustivo seguimiento de contactos y publica datos detallados sobre cada caso confirmado, sin identificar a las personas por su nombre.

No sabemos exactamente cómo será este nuevo futuro, por supuesto. Pero es posible imaginar un mundo en el que, para tomar un vuelo, a lo mejor haya que registrarse en un servicio que rastree los movimientos de los pasajeros a través del teléfono. La aerolínea no podría ver dónde habían ido, pero recibiría una alerta si algún pasajero ha estado cerca de personas infectadas confirmadas o de puntos calientes de enfermedades. Habría requisitos similares en la entrada a grandes sitios, como edificios gubernamentales o centros de transporte público. Habría escáneres de temperatura en todas partes, y su lugar de trabajo podría exigirle usar un monitor que controle su temperatura u otros signos vitales. Actualmente, las discotecas hacen controles de edad y puede que, en el futuro, también exijan un justificante de inmunidad: una tarjeta de identidad o algún tipo de verificación digital a través del teléfono que demuestre que la persona ya se ha recuperado y vacunado contra la última cepa del virus.

Nos adaptaremos y aceptaremos esas medidas, de la misma forma que nos hemos acostumbrado a los cada vez más estrictos controles de seguridad en los aeropuertos a raíz de los ataques terroristas. La vigilancia intrusiva se considerará un pequeño precio a pagar por la libertad básica de estar con otras personas.

Como de costumbre, además, el costo real será asumido por los más pobres y los más débiles. Las personas con menos acceso a la sanidad y las que vivan en áreas más propensas a enfermedades también serán excluidas con mayor frecuencia de lugares y oportunidades abiertas para todos los demás. Los trabajadores autónomos, desde conductores hasta fontaneros e instructores de yoga, verán que sus trabajos se precarizan aún más. Los inmigrantes, los refugiados, los indocumentados y los expresidiarios se enfrentarán a otro obstáculo para hacerse un hueco en la sociedad.

Además, a menos que se impongan reglas estrictas sobre cómo se calcula el riesgo de contraer una enfermedad para cualquier persona, los gobiernos y empresas podrían elegir cualquier criterio: ganar menos de 30.000 euros al año [u otro monto, según cada país] podría considerarse un factor de riesgo, así como tener una familia de más de seis miembros y vivir en ciertas partes de un país, por ejemplo. Eso abre la puerta al sesgo algorítmico y la discriminación oculta, como sucedió el año pasado con un algoritmo utilizado por las aseguradoras de salud estadounidenses que resultó favorecer accidentalmente a las personas blancas.

El mundo ha cambiado muchas veces, y ahora lo está haciendo de nuevo. Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Pero como con todo cambio, habrá algunos que perderán más que la mayoría, y probablemente serán los que ya han perdido demasiado. Lo mejor que podríamos esperar es que la gravedad de esta crisis finalmente obligue a los países, en particular a EEUU, a corregir las enormes desigualdades sociales que provocan que grandes franjas de su población sean tan extremadamente vulnerables.